Vaticano insta a hacer esperanzas hacia la pandemia

Vaticano, 22 de julio. 20 / 09:42 am (ACI).- La Academia Pontificia para la Vida publicó el 22 de julio el documento «Comunitas humanas en la era pandémica» de COVID-19, que describió como «reflexiones inoportunas sobre el renacimiento de la vida».

El texto del Vaticano pide «una actitud de esperanza que va más allá de la resignación» y advierte que «todo el mundo está llamado a hacer su parte. Mitigar las consecuencias de la crisis implica abandonar la idea de que «la ayuda vendrá del gobierno», como si fuera un dios ex machina que deja a todos los ciudadanos responsables fuera de la ecuación, intocables en su búsqueda de intereses personales».

En este sentido, el documento de la Academia Pontificia para la Vida indica que hay «dos tentaciones opuestas: por un lado, la resignación que sufre pasivamente los acontecimientos; por otro, la nostalgia de un regreso al pasado, sólo anhelando lo que era antes.

«Es hora de idealizar e implementar un proyecto de convivencia humana que permita un futuro mejor para todos», dijo.

Además, el texto reconoce que «no prestamos suficiente atención, especialmente a nivel mundial, a la interdependencia humana y a la vulnerabilidad común», ya que «aunque el virus no reconoce fronteras, los países han cerrado sus fronteras».

«A diferencia de otros desastres, la pandemia no afecta a todos los países al mismo tiempo… La pandemia está aumentando las desigualdades e injusticias existentes, y muchos países que carecen de recursos y servicios para combatir adecuadamente Covid-19 dependen de la ayuda de la comunidad internacional», advierte.

En esta línea, el documento vaticano explica que «las lecciones de fragilidad, finitud y vulnerabilidad nos llevan al umbral de una nueva visión: promueven un espíritu de vida que requiere el compromiso de la inteligencia y el valor de la conversión moral».

«Aprender una lección es llegar a ser humilde; significa cambiar, buscando recursos de significado hasta entonces desperdiciados, tal vez repudiados. Aprender una lección es tomar conciencia, una vez más, de la bondad de la vida que se nos ofrece, liberando una energía que va más allá de la inevitable experiencia de la pérdida, que debe ser elaborada e integrada en el significado de nuestra existencia», describe.

Por lo tanto, «es necesario dar cuerpo a un concepto de solidaridad que va más allá del compromiso genérico de ayudar a los que sufren. Una pandemia hace un llamamiento a todos para que aborden y reformen las dimensiones estructurales de nuestra comunidad mundial que son opresivas e injustas, aquellas que en términos de fe se llaman «estructuras del pecado». El bien común de la comunidad humana no puede lograrse sin una verdadera conversión de mentes y corazones».

Por lo tanto, el documento destaca que «el acceso a atencións médicas y sanitarias de calidad y medicamentos esenciales para todos debe ser reconocido como un derecho humano universal» y añade que «dos conclusiones siguen lógicamente esta premisa: la primera se refiere al acceso universal a las mejores oportunidades de prevención, diagnóstico y tratamiento, que van más allá de sus restricciones a algunas. La distribución de una vacuna, una vez disponible en el futuro, es un punto en el caso. El único objetivo aceptable, en consonancia con un destino justo de vacunas, es el acceso para todos, sin excepciones. La segunda conclusión se refiere a la definición de investigación científica responsable.»

 

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