El Papa llama a «buscadores inquietos del Reino de los Cielos»

Vaticano, 26 de julio. 20 / 10:35 am (ACI).- El Papa Francisco señaló que se necesitan «buscadores inquietos del Reino de los Cielos», personas dispuestas a abandonar sus comodidades mun muntinas para comprometerse con la «construcción del reino».

Durante la oración del Angelus este domingo, 26 de julio, en el Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Francisco reflexionó sobre las parábolas evangélicas del tesoro escondido en el campo y la piedra preciosa.

En estas parábolas, «el Reino de los Cielos se asimila en dos realidades ‘preciosas’ diferentes, es decir, el tesoro en el campo y la perla de gran valor».

«La reacción de quien encuentra la perla o el tesoro es casi la misma: el hombre y el mercader venden todo para adquirirla más en el corazón. Con estas dos similitudes, Jesús propone involucrarnos en la construcción del Reino de los Cielos, presentando una característica esencial del mismo: adherirse plenamente al Reino a los que están dispuestos a arriesgarlo todo.»

De hecho, «tanto el hombre como el mercader de las dos parábolas venden todo lo que poseen, abandonando así su seguridad material. Se entiende que la construcción del reino requiere no sólo la gracia de Dios, sino también la disponibilidad activa del hombre.»

El Santo Padre explicó que esta rendición sólo puede lograrse a través de la gracia divina: «La gracia hace todo, todo. De nosotros sólo depende de la voluntad de recibirla, no de la resistencia a la gracia. Grace lo logra todo, pero carece de mi responsabilidad, de mi disponibilidad».

«Los gestos de ese hombre y del mercader que van en busca, privándose de sus bienes, de comprar realidades más preciosas, son gestos decisivos y radicales», gestos «hechos con alegría, porque ambos encontraron el tesoro».

El Papa insistió en que «estamos llamados a asumir la actitud de estos dos personajes evangélicos, haciéndonos también sanos buscadores inquietos del Reino de los Cielos. Se trata de abandonar la pesada carga de nuestra seguridad mundana que nos impide buscar y edificar el reino: la codicia por la posesión, la certeza del beneficio y el poder, pensando sólo en nosotros mismos».

«En nuestros días, las vidas de algunos pueden resultar mediocres y aburridas porque probablemente no estaban en busca de un verdadero tesoro: estaban contentas con cosas atractivas, pero efímeras, brillantes, pero ilusorias, porque luego se van en la oscuridad».

Por el contrario, «la luz del reino no es de fuegos artificiales, es luz. Los fuegos artificiales duran sólo unos momentos, la luz del reino te acompaña toda tu vida. El Reino de los Cielos es lo opuesto a las cosas superfluas que ofrece el mundo, es lo opuesto a una vida banal: es un tesoro que renueva la vida cada día y la expande hacia horizontes más amplios.»

Quienquiera que haya encontrado este tesoro, aseguró el Pontífice, «tiene un corazón creativo y de búsqueda, que no se repite, sino que inventa, trazando y tomando nuevos caminos, que nos llevan a amar a Dios, a amar a los demás, a amarnos verdaderamente a nosotros mismos».

«El signo de los que caminan por este camino hacia el Reino es la creatividad. Siempre buscando más. La creatividad es la que toma la vida y da vida, y da, y da, y da. Siempre busca diferentes formas de dar vida».

El Papa Francisco concluyó su reflexión ante el Angelus subrayando que «Jesús, que es el tesoro oculto y la perla de gran valor, sólo puede despertar alegría, toda la alegría del mundo: la alegría de descubrir un sentido para la propia vida, la alegría de sentirlo comprometido con la aventura de la santidad».

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *